Por Silvio Rodríguez.
Estoy aquí en Chile (donde según medios locales ha solicitado asilo, Nota del Editor) muy ansioso porque lleguen las 9 para irme a Ojalá a seguir mezclando y poniendo voces a Amoríos (no es el Ojalá de La Habana, es otro Ojalá que tengo aquí, con la misma gente que el de allá). No sólo me traje Ojalá. Me traje a mi familia, mi casa, mis tres perros, mi gato y mi cotorra.
